Marull: ideal para el avistaje de aves y el senderismo

Publicado el 29 de marzo, 2019

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Córdoba tiene como potencial turístico la extremada disparidad entre sus paisajes. Encontramos sierras, las pampas de altura, quebradas, lagos, diques y salares (al cual nos referimos en otra ocasión). Pero, el Mar de Ansenuza es único, un sitio con diferentes facetas para el turismo, por un lado se presenta como un lugar veraniego con playas, paradores, casino y magnífico para tomar sol. Y por el otro: es una zona que ha sido protagonista en la Ciudad de Londres a través de la Feria Mundial de aves 2018. Y aquí podríamos abrir un interrogatorio: ¿Sabrán los cordobeces que los apasionados de la naturaleza de todo el globo terráqueo, tienen sus ojos puestos aquí?

La experiencia en esta oportunidad comienza en Marull, visitando el Museo Municipal para aprender sobre el origen de los primeros colonos y su relación con la laguna. Luego marchamos en vehículo hasta Playa Grande, para estacionar los autos e iniciar la caminata, en un recorrido de 6 km que nos permiten bordear la costa mientras observamos la variedad de aves acuáticas. Se necesita de guías especializadas para poder identificarlas a todas, a cada instante el factor sorpresa juega un gran papel, aparecen teros quienes serán los encargados de avisar al resto de nuestra presencia. Aves de gran porte, pequeños pájaros, ruidosos o discretos, correteando cerca o pasando sobre nuestras cabezas, todos acompañan al caminante que se esfuerza en poder fotografiarlos y llevar consigo un recuerdo inolvidable.

También nos sorprende la huella permanente en las orillas de las sucesivas inundaciones y cambios de altura que tuvo la laguna con el paso del tiempo. Muestra de ello, son los restos del bosque que quedó bajo el agua y hoy vuelve a visualizarse en gran parte: seco, exhibiendo el efecto de la sal, mostrando hermosas texturas y dibujando estampas que hacen volar a la imaginación…

El punto donde se detiene nuestro andar es en la desembocadura del río Xanaes. Bajo una pequeña sombra entre los arbustos de la zona, almorzamos liviano y descansamos para renovar las energías para el camino de vuelta. Mientras, instalamos los prismáticos más potentes sobre los trípodes para que todos puedan contemplar a placer, las grandes bandadas de flamencos que eligen este lugar, lejos de aglomeraciones y ruidos, un reducto natural como pocos, que hay que proteger y mantener entre todos. No será difícil ver a la Macá común nadando por aquí y asomando su silueta, con el pequeño “pico de plata” y su destacado ojo dorado.

El regreso se realiza metódicamente por el vuelo de los que son sin duda los protagonistas del lugar: los flamencos. Nos pueden parecer todos iguales, pero los que saben nos advierten de que tenemos aquí 3 tipos bien diferenciados: El Flamenco Austral, la Parina Grande y la Parina Chica. Así que con un poco de ayuda jugamos a identificarlos. No nos pasó desapercibida la Espátula, que solitaria vadeaba con su gran pico a la orilla en busca de alimento. Y como regalo final nos recibe la puesta de sol sobre un grupo de palmeras en el filo de la laguna, a su vez un grupo de Coscorobas, el Cisne cordobés, posan para las últimas fotos de la tarde, orgullosos hacen gala de su brillante pico rojo.

Ph: Gentileza de Planeta Azul

Cansados, sonrientes y satisfechos, sensibilizados por la enorme belleza natural del entorno, emprendemos la vuelta a casa, maravillados una vez más de los paisajes que Córdoba nos ofrece, para muchos aún desconocida.

Datos técnicos:
Total caminata: 12 km
Sendero circular: no (ida y vuelta por el mismo lugar)
Tipo de terreno: orilla arenosa, por tramos secos y consolidados, a veces embarrados
Dificultad: baja (media/baja)
Época ideal: marzo a noviembre

Vías de contacto con el guía de turismo:
Celular: +54 9 (3525) 611071
Casilla de correo electrónico: miguelmartmart@hotmail.com
Instagram: @planetazul2017
Facebook: Planeta Azul

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