Marull: ideal para el avistaje de aves y el senderismo

Publicado el 29 de marzo, 2019

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La experiencia en esta oportunidad comienza en Marull, visitando el Museo Municipal, para aprender sobre el origen de los primeros colonos y su relación con la laguna. Luego, marchamos en vehículo hasta Playa Grande, para estacionar los autos e iniciar la caminata, en un recorrido de 6 km que nos permitirá bordear la costa mientras observamos la variedad de aves acuáticas. Se necesita de guías especializadas para poder identificarlas a todas.

A cada instante el factor sorpresa juega un gran papel y suelen aparecer teros, quienes serán los encargados de avisar al resto de nuestra presencia. Aves de gran porte, pequeños pájaros, ruidosos o discretos, correteando cerca o pasando sobre nuestras cabezas, todos acompañan al caminante que se esfuerza en poder fotografiarlos y llevar consigo un recuerdo inolvidable.

También nos sorprende la huella permanente en las orillas, causada por las sucesivas inundaciones y cambios de altura que tuvo la laguna con el paso del tiempo. Muestra de ello, son los restos del bosque que quedó bajo el agua, que hoy vuelven a visualizarse en gran parte: seco, exhibiendo el efecto de la sal, mostrando hermosas texturas y dibujando estampas que hacen volar a la imaginación.

El punto donde se detiene nuestro andar es en la desembocadura del río Xanaes. Bajo una pequeña sombra, entre los arbustos de la zona, almorzamos liviano y descansamos para renovar las energías para el camino de vuelta. Mientras, instalamos los prismáticos más potentes sobre los trípodes, para que todos puedan contemplar a placer las grandes bandadas de flamencos que eligen este lugar.

Lejos de aglomeraciones y ruidos, nos encontramos en un reducto natural como pocos, que hay que proteger y mantener entre todos. No será difícil ver a la Macá común nadando por aquí y asomando su silueta, con el pequeño “pico de plata” y su destacado ojo dorado.

Los protagonistas del lugar sin duda serán los flamencos. Nos pueden parecer todos iguales, pero los que saben nos advierten que tenemos aquí 3 tipos bien diferenciados: El Flamenco Austral, la Parina Grande y la Parina Chica. Con un poco de ayuda, jugamos a identificarlos. No nos pasó desapercibida la Espátula, que solitaria vadeaba la orilla con su gran pico, en busca de alimento. Como regalo final nos recibe la puesta de sol, sobre un grupo de palmeras en el filo de la laguna. A su vez, un grupo de Coscorobas, el Cisne cordobés, posa para las últimas fotos de la tarde, haciendo gala de su brillante pico rojo.

Fotografía gentileza de Planeta Azul

Cansados, sonrientes y sensibilizados por la enorme belleza natural del entorno, emprendemos la vuelta a casa, maravillados una vez más de los paisajes que Córdoba nos ofrece, para muchos aún desconocidos.

Más información

Total caminata: 12 km.
Sendero circular: no (ida y vuelta por el mismo lugar).
Tipo de terreno: orilla arenosa, por tramos secos y consolidados, a veces embarrados.
Dificultad: (media/baja).
Época ideal: marzo a noviembre.

Vías de contacto con el guía de turismo:

Celular: +54 9 (3525) 611071
Casilla de correo electrónico: miguelmartmart@hotmail.com
Instagram: @planetazul2017
Facebook: Planeta Azul

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