Turismo Religioso
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Desde los comienzos de la ocupación española en la segunda mitad del siglo XVI Córdoba ha sido tierra de religiosidad y devociones populares.

Córdoba es un excelente destino para quienes buscamos gracias espirituales, el contacto con lo sagrado y vivir experiencias religiosas, combinando el interés cultural con la motivación religiosa.

La provincia nos invita a conocer su tradición, historia, cultura y arte de un modo distinto, mediante las actividades del turismo religioso: visitar santuarios o lugares sagrados, catedrales, monasterios, conventos, museos de arte sacro e iglesias, asistir a conciertos de música sacra, participar en celebraciones religiosas como procesiones, fiestas patronales y viajar a lugares de especial significación religiosa para el disfrute de sus valores naturales, son algunas de ellas.

La presencia de diversas órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, mercedarios, jesuitas, betlehemitas), así como de un nutrido clero regular dependiente del obispado, ha dejado su impronta física en numerosos templos, conventos y capillas en la ciudad capital y en todo el territorio de la provincia.

En ese marco se desarrollaron y consolidaron devociones populares y fiestas religiosas (normalmente vinculadas con la celebración del patrono o patrona de cada localidad), que se ampliaron con las nuevas devociones incorporadas por la inmigración producida en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, llegando hasta nuestros días en una variada trama de lugares de culto, festividades y monumentos religiosos.

Entre las fiestas religiosas más importantes de Córdoba, podemos mencionar, la celebración y Peregrinación a la Gruta de Lourdes en Alta Gracia, la del Señor de la Buena Muerte en Reducción, la fiesta de la Virgen en el Lago los Molinos con peregrinación náutica, las fiestas de la Virgen de la Candelaria (en Copacaba y en la Candelaria), de Nstra. Sra. del Rosario del Rosario en Córdoba capital y en Tulumba y la de San Roque en Villa de Soto y en Villa Quilino, entre otras.

Existen circuitos asociados con el turismo religioso en la ciudad de Córdoba: tanto de iglesias, basílicas, monasterios de diversas órdenes religiosas y la Manzana Jesuítica y la Compañía de Jesús, cuna del legado jesuítico que atesora el máximo centro cultural, educativo y arquitectónico donde El Papa Francisco vivió dos años desempeñándose como director espiritual y confesor.

El circuito interreligioso, es un recorrido que abarca 8 templos de la religión cristiana, musulmana y judía, con la finalidad de compartir la sabiduría de las tradiciones creyentes y promover el respeto y la unión de los pueblos. El trayecto se realiza a pie y en cada lugar visitado, una autoridad religiosa explica y comenta detalles de su religión y sus ritos.

El beato José Gabriel del Rosario Brochero o el “Cura Gaucho” es motivo de una creciente devoción en Córdoba, no solo por su beatificación el 14 de septiembre de 2013 sino también por el reconocimiento del Vaticano de su segundo milagro que lo encaminaría a ser el primer Santo argentino. Numerosos grupos de peregrinos llegan para recorrer el testimonio viviente de su obra tanto en Córdoba Capital, en Villa Santa Rosa de Río Primero, como en Villa Cura Brochero.

En el interior provincial, se destaca el Camino de las Estancias Jesuíticas (declarado Patrimonio de la Humanidad Patrimonio por la UNESCO en el año 2000), compuesta por la Estancia de Caroya, la Estancia de Jesús María, la Estancia de Santa Catalina, la Estancia de Alta Gracia, y la Estancia de La Candelaria y la ya mencionada manzana jesuítica de la ciudad capital.

También, los circuitos de capillas serranas, representado por lo antiguos oratorios y edificios que datan de los siglos XVII en adelante y que pueden ser apreciados en el camino de las Arrias al sur de la provincia, en el Valle de Calamuchita, en Traslasierras y el norte cordobés.

Otra Córdoba que se destaca es la Espiritual, donde numerosos grupos de personas se congregan en las diversas casas de retiros con que cuenta nuestra provincia para el recogimiento, reflexión y oración que sirve para alimentar y enriquecer el alma.