Por la Córdoba de las Campanas: Iglesia de los Capuchinos

Aún de aires coloniales, la ciudad que soñó su fundador Jerónimo Luis de Cabrera allá por 1573, es la Córdoba de las Campanas. Así se denomina al camino turístico que nos lleva por las principales iglesias y conventos de la ciudad.


De fisonomía urbana moderna, el barrio capitalino Nueva Córdoba es la esencia cordobesa en total expresión. Estudiantes de todo el país y el continente viven en la zona, cercana a la Ciudad Universitaria.

Frente a la ex cárcel de mujeres El Buen Pastor, hoy convertida en paseo cultural y comercial, las dos torres acompañan los rayos del sol que la iluminan. La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de los padres Capuchinos de la orden franciscana, tiene el título de primera maravilla artificial de Córdoba.

 La obra del arquitecto Augusto Ferrari, iniciada en 1933 y totalmente terminada en 1980, es de estilo gótico románica. La última restauración se llevó a cabo entre 2016-2017, destacando sus molduras, colores de grafitos y gárgolas con iluminación, convirtiendo a la capilla en un punto obligado de encuentro en el corazón de la ciudad.

La Iglesia de los Capuchinos luce restaurada y con nueva iluminación

Cientos de historias hablan de sus torres. Una trunca, otra con una aguja gótica llegando a lo más alto del cielo cordobés. Nobleza obliga en el recorrido junto a guías turísticas que ofrece la capilla aseguran que no fue un tema de presupuesto.

La torre con aguja hace referencia a la devoción del corazón de Jesús, símbolo de su entrega y amor por la humanidad.  Con 53 metros de altura, representa a las almas que ascienden al cielo. En cambio la torre trunca representa la materia que muere sin llegar a la paz eterna.

Más allá de creencias religiosas católicas, la Iglesia de los Capuchinos forma parte del paisaje cordobés. Única en su estilo, integra el grupo de capillas que en cada Semana Santa se transforman en el recorrido tradicional de capillas los jueves santo.

Me llevo en las retinas la imagen de uno de los rosetones. Subir a la torre trunca es una experiencia única, con una vista excepcional de 360º de la ciudad cuando cae el sol.

Con la compañía de las gárgolas y una cámara de fotos en mano,  capturo a la capilla más linda de Córdoba hasta la próxima subida. Las postales de Los Capuchinos.

 

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