Pedaleando por La Bolsa

Villa La Bolsa es dueña de tanta belleza natural que propone planes todo el año. Esta localidad del Valle de Paravachasca, atravesada por el río Anisacate, es ideal para disfrutar las temperaturas de verano en sus aguas, y también es un escenario ideal para planear actividades más allá del curso de agua que la recorre.

Muy cerca de la capital (48kms.) por ruta provincial 5 llegamos a la rotonda que marca la entrada a La Bolsa. El auto cargado con nuestras bicis quedará a un lado porque decidimos hacer cicloturismo.

En paralelo a la traza de la ruta que se continúa hasta llegar a Alta Gracia, los caminos de tierra bien demarcados son una invitación a pedalear y disfrutar del paisaje. Las panorámicas nos permiten apreciar la calidad y vitalidad de la flora del lugar, poblado de algarrobos y talas. Retomamos el camino hasta bajar al río para ir bordeando su cauce. La aventura, lejos de generarnos cansancio, nos llenó de vitalidad y energía. El camino es amable y el aire, fresco.

Al llegar al mediodía elegimos comer en un restaurante conocido y recomendado: El Nogal. Aquí es tradicional el pejerrey frito, y el plato no defrauda: rico, fresco y saciador.

En la entrada a La Bolsa es tradicional cada fin de semana la feria de artesanías: encontramos tejidos, trabajos en madera, dulces caseros y hasta ropa. El paseo es acojedor y pinta el espíritu del lugar: natural y encantador.  

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