El vino nos abre espacios inusitados por la belleza natural y el encantador paisaje de sus viñedos, sus tradicionales bodegas, aromas y bouquets que acompañan los sabores y colores de las sierras de Córdoba.

La provincia es dueña de una amplia variedad de uvas, añejadas en roble, cuyos vinos de crianza, Sauvignon, Moscatel, Pinot, Malbec, permiten evocar hierbas, flores, frutas, tabacos y cueros con aires serranos, disfrutando el mágico ritual de catar un vino con impronta única. Una agradable experiencia en nuestros sentidos, para compartir eventualmente o en la vida cotidiana, en momentos con amigos, en la mesa familiar o durante un descanso.

Experiencias