Aráoz de Lamadrid: tierra de arte, vinos y sabores de Traslasierra  

Todo comenzó sin pensar en una bodega. Un poco experimentado y otro poco, como pidiéndose un permiso (introspectivo) entre los dueños (Ana Jordán y Goyo Aráoz de Lamadrid – el primer chozno del General Gregorio Aráoz de Lamadrid), y sin visualizarlo como una beta de negocio para el turismo enológico, el hotel & bodega Aráoz de Lamadrid daba sus primeros pasos.

“Y realmente fue como otorgarse una licencia, una autorización”, dice Ana. Donde el proyecto vitivinícola se inició con una cuota de locura (de la linda), y sin prejuicios. Y con esa premisa se plantaron los primeros viñedos, allá por el año 2011. Lo que si se tenía en claro es que se debía respetar la flora autóctona de las sierras y en especial la que es parte de las 11 hectáreas de la familia @araozdelamadrid. En ese comenzar, sólo se extirpó el 95% de los “siempre verdes”: una especie que no es nativa (exótica) de la zona y, además, es muy invasora con el resto de los seres vivos (plantas terrestres). Esta ha sido la única intervención que se propusieron cuando el sueño de tener una bodega se iniciaba como una meta sólida. Y así es como aparecieron nuevos espacios, y el paisaje cambió abruptamente, el desnivel de las hectáreas y las imponentes piedras que ahora se dejaban ver, le otorgarían otra visual al emprendimiento que iba a ser mucho más que la elaboración de excelentes vinos. Y Goyo, se volvería a conectar con el hobby que tenía en su juventud, el paisajismo.

Filosofía familiar: equilibrio, sustentabilidad, sinergia y calidad     

En una continua exploración de lo que se buscaba para afrontar el nuevo desafío eno-turístico y ser parte de Los Caminos del Vino de la provincia de Córdoba, había que trabajar el emprendimiento desde una cultura basada en 4 pilares fundamentales: valorar el equilibrio (porque es lo que brilla, lo que uno disfruta), la sinergia (tomar un buen vino mientras se observan los estanques con agua, el paisaje, el arte del lugar, los pájaros y su preciado cantar, etc. Siendo un momento único e irrepetible), la sustentabilidad (nada se puede hacer a costa de no cuidar al medioambiente, o de una explotación hacia el ser humano y, por ende, del planeta). Y la última doctrina, encauzada hacia la calidad (siempre es mejor contratar al mejor – refiriéndose al enólogo – porque a largo plazo es más económico y a corto plazo generas mayor calidad en el producto que se ofrece). Y el turista tiene que saber, que al ingresar al establecimiento bodeguero, sus dueños les están abriendo las puertas de su casa, del hogar donde decidieron vivir para toda la vida.

Claramente existe una combinación equilibrada entre el paisaje, la gastronomía y el arte.  Y la sinergia que hay entre la flora nativa con una amplia variedad de cactus, y la exhibición de las obras de arte, también se reflejan en el lugar y se expone como una propuesta turística diferente a las convencionales. Y, además, de la calidez de este terruño transerrano, atendido por sus propios dueños en el marco de una parquización natural fascinante y donde las conversaciones son experiencias únicas, irrepetibles y placenteras, atravesadas por la sensibilidad que abunda por aquí.

Vinos que transmiten identidad y elegancia 

Estos vinos son el reflejo de la singularidad del monte de Traslasierra y de su bio-diversidad. Son productos con personalidad, glamorosos y de calidad. En la actualidad se producen 11.000 mil tubos de vino anuales, pero el objetivo final es poder elaborar unas 18.000 mil botellas por año. Se embotellan con gas inerte (nitrógeno) para cuidar la sanidad del medioambiente y su entorno. Son vinos 100% nacidos y criados en San Javier.

El rosado bi-varietal (50% Syrah y 50% Malbec): cosecha 2021 y 2022. Es un vino joven, fresco, para beber a temperatura baja, posee un color interesante (rosa pálido), es frutado.

Chardonnay Viognier: vino blanco, frutado, de cosecha media. Ni muy ácido ni muy dulce, se extrajo durante la cosecha media, y con la composición de sus 2 sepas lo convierten en un bi-varieltal súper agradable, ligero y joven. Tiene un 50% de Chardonnay y la otra mitad es Viognier (cosecha 2022).

Cabernet Franc/Cabernet Sauvignon: es un vino tinto de 2 uvas, un producto joven de 50% de cada sepa. Es cosecha 2021, estuvo muy poco en conservación de barricas para mantenerlo con más cuerpo y mayor peso en la boca. Con una marcada acidez, pero muy amigable al paladar, y sabe a fruto rojo, cereza o frutilla.

Malbec/Ancellota: formado con 2 sepas. 80% de Malbec y sólo el 20% de Ancellota. Co-fermentado y de color intenso, se conserva en barricas durante 11 meses aproximadamente. Un vino que sale de los esquemas tradicionales de vitivinificación.

En la categoría de Vinos Reserva

Tannat /Syrah: es un vino tinto, mantiene un 75% de uva Tannat y el otro 25% es Syrah. Año de cosecha se corresponde al 2021, el Tannat estuvo en los recipientes ovoid francés durante 1 año y el Syrah estuvo 10 meses. Es un vino con mayor evolución, posee una fruta más madura, y un especiado del Syrah muy interesante.

El Gran Inmortal: es el vino icónico de la bodega, elaborado con un ensamble de la mezcla de 7 uvas tintas, lo que lo hace muy particular. Se trata de un blend súper cargado de muchas sepas, y la historia del nombre está arraigado a la familia y al lugar donde se elabora. Guardado en barricas francesas en un lapso de 16 meses, lo que le da una destacada evolución enológica, a través de la micro-oxigenación que le da el corcho de alta gama. Tiene Malbec, Tannat y Syrah, con esas 3 sepas de uvas llega a un promedio del 50%, a esta mezcolanza se le suma la cosecha de Ancellota y Petit Verdot, entre ambas se acercan al 30%.  Y el 10% restante, lo componen la uva del Cabernet Franc y el Cabernet Sauvignon. Este vino surge de la mismísima naturaleza, porque en el año 2016, en la primera cosecha, los pájaros se comieron más de la mitad de lo plantado, generando una co-fermentación con las 7 sepas que se habían plantado en ese momento. Y así nació el “El Gran Inmortal”, luego, con el correr de los años se buscó la combinación de las mejores 7 uvas tintas que se expresan en conjunto, y se termina elaborando desde una mixtura que da como producto final, un complejo y distinguido vino.

El “inmortal” Gregorio Aráoz de Lamadrid: el prócer que burló a la muerte en varias oportunidades 

El apellido Araoz de Lamadrid está relacionado a los antepasados de la historia: de cuando Argentina buscaba ser una república independiente de la administración española. Y en ese contexto, las guerras civiles eran parte de las páginas más sanguinarias de nuestro país, y los próceres de ese momento tan particular luchaban sin cesar contra el falso apogeo que proponían los europeos en el sur de Latinoamérica. En esa causa y patrón de crear una patria grande, soberana e independiente, uniría al General Gregorio Aráoz de Lamadrid (unitario) y al General Manuel Belgrano en varias batallas conmemorativas; el tucumano Aráoz de Lamadrid, llegó a ser uno de los oficiales favoritos del jefe del Ejército del Norte y Régimen de Patricios, Manuel Belgrano, sobre todo en la Campaña al Alto Perú de 1812.

Luego de la independencia, Gregorio se involucraría en la política desde el liderazgo y figura indiscutida del partido unitario a su cargo, en la lucha por dirimirse entre una patria más federalista o mantener el unitarismo de un gobierno centralizado desde la provincia de Buenos Aires. Y desde la concepción histórica- política que defendía el caudillo nacido en San Miguel de Tucumán, llegó a enfrentarse contra las tropas del partido federal, comandada por militares de renombres como el Coronel Manuel Dorrego y el Brigadier General Juan Manuel de Rosas (Campaña del Desierto).

Y en las etiquetas de los vinos tope de gama de la bodega de Traslasierra, “El Gran Inmortal” y “El Inmortal”, deriva de una de las tantas participaciones que el General Lamadrid sostuvo en combate (180 contiendas aproximadamente), y en una de ellas, recibió 13 sablazos sin haber perdido la vida. Misma suerte que corrió en la famosa batalla El Tala, donde el unitario se enfrentó a otro importante caudillo federal como Facundo Quiroga. Las tropas que lideraba el riojano, habían atravesado sus caballos por encima del cuerpo de Lamadrid, y dado un tiro de gracia para acabar con la vida del tucumano, que una vez más se había burlado de la muerte. Asombroso acontecimiento que lo llevó a la fama como “el verdadero inmortal”. Un guerrero implacable, un luchador respetable, que también fue carpintero y panadero, un reconocido en el ilustre libro Facundo, del ex presidente Domingo Faustino Sarmiento, que lo nombra como el “más valiente de los valientes”. Suceso que le dio el nombre a La Finca El Tala: por sus ganas de vivir.

Sin dudas, un gran referente de la política e historia nacional, un digno protagonista de un país que comenzaba a gestarse como tal, con las vicisitudes de unitarios y federales.

Datazo: pronto saldrá a la venta una edición del vino tinto, “El Gran Inmortal”, una botella exclusiva con un tubo de mayor categoría al igual que su futuro corcho. Con un diseño único en la etiqueta, se trata de una flor con diferentes colores y tonalidades que fue dibujada por Sofía (hija de Ana y Goyo). La etiqueta representará la impronta de las 11 hectáreas que componen el lugar de la familia y la bodega, envasado en pesadas botellas de 800 gramos, y conservadas con corchos de una capacidad de guarda de 10 años e inspirada en el militar Gregorio Aráoz de Lamadrid.

Vinos en la cava

En una acogedora y moderna cava se conservan los elegantes vinos de esta bodega a 15 o 16 grados, son vinos más especiados y aromáticos. Por ejemplo: un cabernet de @araozdelamadrid es más suave y equilibrado que en otros epicentros de la enología nacional. Y desde el principio, aquí se usan barricas de roble francés para micro-oxigenar el estacionamiento de los litros de vino y ahora se incorporaron ovoids franceses y unos tecnológicos clayvers (contenedores realizados de gres – cerámica que químicamente es más inerte y duradera que la arcilla).

Medios de pago y formalidades

Los costos de las botellas de vino son valores de referencia. Ejemplo: al comprar una caja de vinos x 6 unidades, se suma el valor de toda la caja, pero se bonifica mediante un descuento del 15%. No hay una combinación que restrinja ese descuento del 15%, sin importar la elección de la etiqueta que se elija, y tampoco se fracciona por las 6 unidades. Si la compra supera la media docena, se hace el descuento de acuerdo a la cantidad de botellas elegidas. Se puede abonar mediante transferencia bancaria, tarjetas de crédito y débito, o en efectivo en la tienda de vinos de la bodega.

La flora autóctona atrae a la fauna nativa

Asediado de un extraordinario paisaje autóctono, el monte nativo se destaca por sus añejos árboles de talas y molles, y le concede una impronta inigualable a la bodega. Es el hogar ideal para los pájaros carpinteros que se alimentan de las cortezas gruesas de estos árboles longevos, factor que genera la presencia de pájaros carpinteros blancos, acá la fauna vernácula se nutre de la flora nativa. Por tal motivo, se puede ver al Martín Pescador comer en los estanques y también en la laguna que está frente a la cava de vinos, y en épocas de sequía, zorros pampeanos, las aves polinizadoras, iguanas, garzas y los patitos silvestres son habitué del lugar.

Todas estas especies se acercan hasta los estanques para tomar agua en tiempos de bajas precipitaciones. Otros seres vivos también toman partida de la maravillosa parquización y originan un estilo muy particular en el hotel & bodega Aráoz de Lamadrid, son protagonistas diarios y se destacan especies como: los arañeros (de corona rojiza), monjitas, carpinteros reales y los negros, reinas moras, jilgueros, los pica huesos o naranjeros, colibríes comunes y de cola larga, loras, cotorras y algunos loros barranqueras. Y, por si fuera poco, se pueden observar mientras la caminata se hace amena entre los viñedos, las famosas lechuzas que acaparan todas las miradas cuando cae la noche.

Y como pintado en un gran cuadro al aire libre, una vista alucinante se compenetra hacia las sierras de Comechingones donde se acentúa el cerro Champaquí (2.790 msnm) el más alto de la provincia mediterránea, y el cerro Los Linderos (2.770 msnm). En la altitud de estos dos macizos, cuando cae la nieve sobre sus cimas, se convierten en verdaderas obras de arte naturales que se ponen a tono con el arte que tiene cada rincón de la finca.

Mientras el relax de estar en un lugar totalmente colmado por la tranquilidad se apodera de la salud mental, podemos transitar durante largas horas por un circuito de senderos sin tener que salir de la bodega. Son caminos interesantes, embellecidos por la misma simbiosis entre el paisajismo y las obras de arte. En el recorrido, un zigzagueante arroyo San Javier atraviesa el viñedo, y en eso de ir caminando sin sentir la presión del transcurso de las horas, se hace inevitable un espacio para la contemplación absoluta frente a la laguna artificial, con una cargada plantación acuática y coloridos ejemplares de peces que bailotean sus colas en un elegante y sincronizado nado.

En la época primaveral se ve la imponente presencia de los espinillos en flor, con un sobresaliente y predominante color dorado sobre sus flores, desplegando un aroma inigualable por los recovecos serranos de la finca. Al igual que la floración de los cactus (un párrafo aparte), las glicinas, clivias y las amapolas también aromatizan y florecen en conjunto a la flor de la vid, dándole un marco primaveral de ensueño en pleno corazón de Traslasierra.

 

El arte del cual todos hablan y disfrutan

En cada escondrijo de la sustentable bodega, el arte se impone a través de una conjunción sublime con la parquización, los vinos y la profesionalizada cocina. Las obras son de artistas del Valle de Traslasierra (San Javier y Yacanto, Villa Las Rosas, Nono, Villa Dolores y del paraje Quebracho Ladeado), a su vez, en el interior de cada una de las habitaciones el arte es parte del bello inmueble e ilustra a la vista con una concepción innovadora en la decoración de un espacio tan particular y privado del ser humano.

La mayoría de las esculturas son de hierro o metal. Y la majestuosidad de las mismas, se ven desde el ornamento al ingreso del hotel & bodega Aráoz de Lamadrid, se trata de un montaje en el arco de acceso principal entrelazada con la flora autóctona de Traslasierra. Como en una representación de bienvenida, aparece una larga y colorida serpiente, es nada más ni nada menos que una de las obras de arte de Basilio del Valle Celli, alias “Bachi”, ella es de la localidad de San Javier, autora de un imponente dragón de metal realizado a gran escala y mantiene el obsesivo detalle como en la obra de los ofidios. El impresionante dragón se encuentra en la entrada a la bodega (donde se hacen las degustaciones en la visita guiada). Para saber más sobre sus trabajos INGRESÁ ACÁ.

En la entrada a la habitación El Molle, otro intervencionista que dejó su sello es Roberto Lizaso (Villa Las Rosas), creador de la pareja de ñandúes de hierro. Se referencia a un minucioso trabajo en una dimensión parecida a un ejemplar vivo. Y cerca de la habitación “El Talita” la labor de vitrofusión es una intervención fabulosa de @adriananoemilauro, como así también el local de artesanías de @ponchodequebracho.

En las adyacencias del dormitorio “Las Caballerizas”, las obras que se establecieron son de los artistas @gloriavaldiviagaray y de @sergiopaoluccimayol, la primera es la creadora de los jarrones y vasijas, y el segundo, es el autor de las mayólicas que se encuentran cerca del estanque. Transitando hacia el sureste, encontramos una gran máscara de hierro de Lizaso, otras de las obras cumbres en la bodega. Y si la admiración por la naturaleza y la exuberante parquización no alcanzará, este estadio de felicidad se potencia después de observar las esculturas de metal, de los 5 aborígenes comechingones que aparecen detrás de la laguna artificial. La ingeniosa exposición de Lizaso es sin dudas un trabajo excepcional y superlativo.

Muy cerquita de esas esculturas, libélulas de @lauradillon.art y el carrillón de @sonidoenmetal (Faustino Mascotti y Lucrecia) en las inmediaciones a la cava de vinos, son obras de alto nivel profesional y el tranquilizador sonido del carrillón es una caricia para los oídos del visitante. Una vez en la antesala a la cava, podemos disfrutar con las retinas de los cuadros de @doloresmendieta.art. Y finalmente, en esa diversidad artística las lagartijas de @artefloresrojas son un espectáculo único y súper colorido con delicados detalles.

Bajo las estrellas: el cielo ideal para vivenciar #Astroturismo

Además, de ser un buen sitio para disfrutar de vinos finos, en el Valle de Traslasierra no existe la contaminación lumínica, totalmente a la inversa de lo que ocurre en las grandes ciudades, y en ese óptimo contexto, el cielo nocturno juega un papel fundamental a la hora de experimentar la #VivenciaAráozDeLamadrid. Y en un solemne acto de la naturaleza celestial, aquí se pueden avistar las suntuosas nubes de Magallanes, y en la época invernal se las aprecia de extremo a extremo. Con la misma claridad, se atraviesan estrellas fugaces y otros elementos del firmamento que sólo se observan cuando el cielo no se contamina de las luces artificiales creadas por el hombre (uno de los principales factores).

Con jerarquía Pet Friendly                          

El turista cuenta con la posibilidad de convivir con su mascota durante la estadía, para ello, dispone de 2 habitaciones llamadas “El Molle” y “El Talita”, con la particularidad que son dormitorios más amplios y la añadidura de una galería privada para que las mascotas se puedan mover con mayor comodidad. Las precauciones que se deben tener están asociadas a los lugares donde se encuentran los diferentes estanques con agua, el tipo de flora (cactus), y la plantación de los viñedos, pero manteniendo ciertas precauciones hacia estos lugares, el emprendimiento enológico es perfecto para recibir a las mascotas.

Kilómetro cero: gastronomía de calidad y con productos locales

Desde el momento que se presenta cada plato en un proceso de “4 pasos”, @nelsonnicolasmora, el representativo chef de la casa de la familia Aráoz de Lamadrid, es el principal actor de una propuesta muy interesante en gastronomía artesanal con una visita guiada con maridaje y degustación de 4 vinos.

Basado en un nuevo concepto que subraya una particularidad especial: el “kilómetro cero”. Es todo aquello que abarca a la cocina gourmet elaborada con productos de los emprendedores locales y regionales del Valle de Traslasierra (Villa Dolores, San Javier, Villa Las Rosas y Nono) y para el arte también se trabaja desde el mismo criterio, creando una sinergia entre los emprendedores para elaborar productos de calidad artesanal.

Es una propuesta con un espacio dedicado a la degustación del producto vitivinícola (de uvas tintas, blancas y también rosadas). El maridaje se realiza con una cata de 4 vinos y una exquisita comida en 4 pasos, que incluye una recepción de selección de 4 quesos (un apeteicer) de cabra, vaca y quesos mixtos con nueces (localidad de La Paz). Se condimenta con aceite de oliva que acompaña al confitado de los tomates cherry (San Javier y Yacanto). Pero antes, se disfruta de un planeado recorrido que comienza en el cactarío y luego la visita se traslada al salón de vinificación y posteriormente a la cava de vinos.

Son menús fijos, ya programados. Con una entrada que puede ser, sopa crema de cabutia con crutones y queso de cabra (se acompaña con un vino rosado), luego un plato principal, vegetales horneados: batatas, papas y zanahorias condimentadas con tomillo, romero y manteca, acompaña una bondiola braseada (proteínas) y un pulido de morrones. La receta se cocina por 2:30 horas sellada en manteca y aceite de oliva y se sirve con un vino Tannat-Syrah, y de postre un “flaugnarde” de origen francés. Lleva manzana con dulce de leche de cabra y frutos secos, y se utilizan mayormente vegetales orgánicos, harina de algarroba, yerba buena y peperina (tradicionales hierbas serranas de Córdoba) y se produce por estación. Este postre francés se le añade a un vino cabernet-cabernet, mitad cabernet franc y mitad cabernet Sauvignon, un tubo frutado y suave, con menores tonalidades de cuerpo y aromas.

Para la estación primaveral se pueden probar: quesos, empanadas de vegetal y de carne picada al cuchillo, acompañadas de una rica salsa llajua, y una cazuela de chorizo estofada con queso cuartirolo gratinado.     

Abundante desayuno serrano: con tradiciones geo-locales, y basado en lo productos de Traslasierra que se elaboran artesanalmente con una importante variedad de productos kilómetro cero. La mañana es mucho más agradable con un yogurt natural de vaca y de cabra de @majaditaserrana, el queso untable de cabra se produce en el paraje de Loma Bola de @antiguaqueserianunez, los quesos semis duros son de Yacanto y los ahumados de vaca se conjugan con el dulce de leche de cabra de @granjaverbenacordoba.

Y los dulces de frutas y budines se hacen en la misma Finca El Tala con azúcar orgánica, el pan integral se elabora con harina integral orgánica de Villa Dolores (@brotesdetraslasierra). También se ofrecen compotas caseras de manzana y ciruela; la granola es casera y las ensaladas de frutas son frescas y naturales. Y para los que son habitué de las infusiones, aquí podrán probar una variedad de: té de yerba buena de la finca, café orgánico de San Javier por el dedicado barista de @cafedemontana.sanjavier, mate cocido y el tradicional. Se acompaña con unos ricos omelette (jamón, queso o champiñón y tomate), huevos revueltos con tostadas francesas.

El desayunador tiene una flamante vista hacia el cerro Champaquí, Los Linderos, y una plantación de uvas Malbec, con una pintoresca pileta para huéspedes.

Coloridas habitaciones en un entorno inigualable

No tienen la arquitectura de cabañas, son 6 habitaciones tipo casas con comodidades como: pava eléctrica, microondas, heladera, infusiones, agua saborizada con hierbas de la zona (Peperina, yerba buena y menta). Y se dividen en 2 categorías, las habitaciones suite (4): ubicadas en la hostería este y oeste, caballeriza este y oeste, y, las habitaciones Premium (2): El Molle y El Talita, con la galería y sin habitaciones contiguas que le dan mayor privacidad al visitante.

Todas las habitaciones son distintas, con los gustos y la impronta de los dueños. El Molle es un cuarto reacondicionado, y se llama así por el gran porte que tiene un árbol de molle que está atrás de la habitación. Rodeadas de estanques llenos de flores acuáticas, y cada una pintada con un color diferente. Se trató de respetar la construcción inicial que tenía la primera de las habitaciones (donde vivían Ana y Goyo antes de montar la bodega), y se hicieron con techo bajo y bastante oscuras para darle tregua al verano y mantener un lugar fresco. Siguiendo el estilo y la tradición de las construcciones del Valle de Traslasierra.

Y en las habitaciones hay diversas obras de arte realizadas por artistas locales y cada una es diferente a la otra. “El Talita” y “El Molle” son habitaciones triples. La bodega recibe familias con niños pequeños, pero con ciertas sugerencias que deben seguir: como no jugar cerca de los estanques con agua, y tampoco se puede hacerlo en las inmediaciones de la pileta (no tiene protector de piscina para niños), y los cactus con sus espinas y las piedras en desnivel pueden ser muy peligrosos para los más chicos. Y, además, la finca cuenta con una inscripción provisoria en la Red Nacional de Jardines Botánicos, por tal motivo el sitio no es un lugar para jugar con y/o entre niños. Las 11 hectáreas del emprendimiento turístico tienen un gran parque diseñado y creado especialmente para ser disfrutado desde un enfoque holístico (el cuidado de una manera global e integrada de toda la bodega). Todas las habitaciones disponen de salamandra, y placas eléctricas que emanan calor. Y como si los colores de las paredes le fueran poco a un estilo muy propio, en su interior se puede observar el colorido de los textiles de origen jujeño, mantas de todos los tamaños son parte de la decoración que Ana y su autoría le dan una impronta en cada una de las habitaciones.

Y para contrarrestar una época donde había mucha sequía en el valle, y daba cuentas, el color grisáceo que dominaba por esos días. Los dueños decidieron pintar las habitaciones con colores cálidos, llamativos y alegres, sin perturbar la vista de los huéspedes. Además, en el invierno son colores que levantan el ánimo en un contexto que suele ser bastante cruel por las bajas temperaturas. Colores que son del gusto personal de Ana Jordán y Goyo de Lamadrid.

Una completa colección de cactus del continente americano

La especie vegetal cactácea o más conocida como cactus, es originaria de América y ha tomado fama no sólo por su consistente corpóreo con espinas, también se hizo popular en la célebre serie animé de los años 80’ de la productora Warner Bros. Exhibiendo denotados planes de gran imaginación, con el “coyote” persiguiendo a un escurridizo “correcaminos”, o en películas mexicanas y yanquis, donde los paisajes del sudoeste del desierto de América del Norte son bastantes propicios para el nacimiento del particular árbol con aguijones.

Existen varios grupos dentro del mundo de las plantas, los cactus se encuentran en el conglomerado de las “xerófilas” (que necesitan un bajo requerimiento de agua para poder vivir), y entre ellas podemos encontrar: cactus euphorbidas, cactus agave, cactus grusonii (mexicanos) también conocidos como “asiento de suegra”, cactus de espina roja (ferocactus) del desierto de Arizona, cactus cola de mono (selva tropical boliviana), y el San Pedro (cactus peruano), entre otros.

Cuando Goyo llegó a Córdoba se enamoró de los cactus, y no era justamente la especie que más le llamaba la atención, y mucho menos, un ser vivo para convivir en el día a día. Pero todo cambio cuando le enseñaron todo el proceso que la planta atravesaba para subsistir, y en uno de sus viajes por el norte argentino, más precisamente por Salta y Jujuy, en Cafayate; conoció a un coleccionista de cactus, un hombre que llegó a tener 7.000 mil especies cactácea (tal vez, la colección más grande del país). Y después de varios años de vincularse con este coleccionista, Goyo terminó comprándole toda la colección para llevársela hasta San Javier y Yacanto. En la actualidad el cactarío tiene unas 2.000 mil especies y otras 5.000 mil están dispersadas por todo el predio (la mitad de la colección son de ascendencia mejicana). La mayoría de los cactus tienen un promedio de 25 años de vida. Otro dato para destacar es que el 95% de los cactus son del continente americano, y solo el 5% nace en África.

Bonusinfusiones en Café de Montaña: especializados baristas dan la bienvenida al mejor bar para tomar café en el sur del Valle de Traslasierra. Para más información comunicarse directamente por WhatsApp del hotel & bodega Aráoz de Lamadrid o INGRESÁ AQUÍ.

Redacción y fotografías de Lucas Garcia Cicconi (@lucasartdeco).

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