Agua de Oro, histórica y religiosa

Publicado el 09 de septiembre, 2022

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Añoranza de entrañables momentos. Eso sentía cuando nos propusimos pasear por algún lugar de Córdoba. Y en mi recuerdo parecía ayer la última vez que había visitado Agua de Oro. Aunque en realidad mi último paso por allí databa de muchos años.

Desde el año 1800, a sólo 43km. de la capital cordobesa, está Agua de Oro. Al costado del río del mismo nombre, miles de familias cordobesas desde hace más de dos siglos eligen el lugar para descansar.

Agua de Oro

Por su aire “sanador”, su cercanía a urbes más grandes, y su fácil acceso, Agua de Oro es un regalo de la naturaleza para cada turista que la visita.

Pueblo religioso cordobés, Agua de Oro expresa su fe en la iglesia San Vicente Ferrer, del siglo XVIII y hoy convertida en Patrimonio Histórico.

Además, la gruta de la Virgen de Lourdes, con una imagen traída desde Francia hace más de sesenta años, es junto al Convento de las Hermanas Franciscanas parte del paisaje cotidiano. Recuerdo fresco en mi memoria de épocas de estudiante cuando tomábamos días de retiro en el lugar.

Agua de Oro regala a quien la visita la sensación de una tranquilidad que no se altera por nada.

Esta impronta religiosa tiene una conocidísima postal en la Capilla de Candonga, construída en 1730. Declarada Monumento Histórico Nacional en 1941, es una reliquia colonial de mediados del siglo XVIII. Conserva dentro la imagen de Nuestra Señora del Rosario. Su nombre, Candonga, significa “mula de tiro” o “mula cargada”, pues el lugar era posta de descanso para quienes cruzaban las sierras hasta el Camino Real del Alto Perú.

No es paso para mí sin probar la gastronomía local. A decir verdad, las redes sociales me trajeron hasta acá: Hotel San Leonardo.

La bella casona antigua fue construida por el arquitecto Augusto Ferrari, el mismo que diseñó las iglesias de Unquillo y Villa Allende y la Iglesia de Los Capuchinos en la ciudad de Córdoba.

La cita es a la hora del té: tortas, delicatesen y excelente atención.

El hotel, una joya arquitectónica que además ofrece una tienda de antigüedades para conocer.

Agua de Oro quedará en tu memoria. Hasta que vuelvas a visitarla, una y otra vez.  

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